¿Quien no ha pensado alguna vez de niña al ver un sapo en el cuento del príncipe encantado? Aunque algunos cuentos de príncipes y princesas meten a las niñas unas ideas erróneas en la cabeza, no todas debemos ser princesas, a veces es mejor quedarse en rana, chapotear en la charca, cazar mosquitos con la lengua e ir de un lado para otro dando saltitos, sintiendonos felices tal y como somos y mirar a los demas por dentro y no por fuera.
Abrigaos mucho que hace frío y no quiero que os pongáis malit@s :)







